Teatro militante

Radicalización artística y política en los años 70

de Lorena Verzero

 

I.S.B.N.: 9789876912082

Páginas: 416

Formato: 23 cm. x 16 cm.

Precio: $420,00

Editorial: Biblos.

Año: 2013

 

En los años 60-70 se puso en marcha en la Argentina un proceso de constitución de una identidad social que dio como resultado la transformación del campo cultural en general y del teatral en particular. La centralidad de la política en el pensamiento y de la acción como práctica política cubrieron todos los aspectos de la vida en este período, y los agentes culturales se vieron particularmente interpelados. Comenzaron a desarrollarse, entonces, prácticas culturales militantes, entre ellas, las que Lorena Verzero define como “teatro militante”. 

Este teatro estableció relaciones dialécticas con prácticas afines desarrolladas desde otras disciplinas (el cine militante, la canción popular o las artes visuales), pero también con otros sectores del campo teatral (como el realismo crítico y la experimentación vanguardista, el teatro oficial, el teatro popular-comercial o el Teatro Independiente), que tomaron distintas opciones frente a las transformaciones sociopolíticas. 

Entre otras, en este libro se reconstruyen las experiencias de colectivos como Octubre (encabezado por Norman Briski), el Centro de Cultura Nacional José Podestá (liderado por Juan Carlos Gené e integrado por numerosas figuras reconocidas públicamente), Machete y Grupo de Teatro Periodístico (ambos coordinados por Augusto Boal), Cumpa (dirigido por Mauricio Kartun), Libre Teatro Libre (con María Escudero a la cabeza) y Once al Sur (guiado por Oscar Ciccone), en las tramas de relaciones en las que se desarrollaron. 

La naturaleza misma del teatro militante hace que los sentidos más productivos surjan de un análisis social o político de las experiencias culturales, junto a los cuales resulta significativa la aportación de análisis estéticos, y no a la inversa. Por ello, se observan las relaciones con partidos o movimientos políticos de izquierda, o problemáticas como las construcciones de "“lo nacional"” y "“lo latinoamericano"” a partir de las cuales es posible asignar sentidos a los lenguajes estéticos. 

Partiendo de la concepción del teatro militante como manifestación de un comportamiento cultural, quedan planteadas una serie de reflexiones en torno a la construcción de las identidades en el período. Este enfoque hace que el teatro militante se presente no sólo como un modo de expresión y de acción sino como un objeto complejo y dinámico que forma parte del amplio problema de las relaciones entre arte, política y sociedad durante el período 1966-1976.