Teatro completo

de Oscar Wilde

 

I.S.B.N.: 978-950-03-9869-5

Páginas: 728

Formato: 23 cm. x 15 cm.

Precio: $420,00

Editorial: Losada

Año: 2012

 

Con el estreno en Londres de El abanico de Lady Windermere (1892) Oscar Wilde se convierte en el dramaturgo más celebrado por el gran público y la crítica de Inglaterra. Hasta ese momento era reconocido por sus poemas y sus cuentos, pero su familia y él solían pasar privaciones. A partir de esa noche, paladeará la fama y riquezas y su vida fastuosa se convertirá en la comidilla de una sociedad cuyos prejuicios pone, implacable, al desnudo. 

Luego de Una mujer sin importancia (1893), el 3 de enero de 1895 sube a escena Un marido ideal, la tercera obra importante de Wilde, con la presencia del principe de Gales en la sala, algo inusual y promisorio para el futuro del escritor. George Bernard Shaw escribió en su crítica: "La nueva pieza de Oscar Wilde en Haymarket es algo peligroso, porque él tiene la virtud de opacar a sus criticos... Juega con todo, con el ingenio, la filosofia, el drama, los actores y la audiencia, con el teatro íntegro. El 14 de febrero de ese mismo año se estrena en el teatro St. James La importancia de llamarse Ernesto, su comedia más brillante y también la última.

Salomé, cuyo estreno se prohibió en Londres, es una tragedia en un acto, y se suele representar en la versión operistica de Strauss. Intensa es la sugestión de la pintura musical de los tres personajes principales: la sensual Salomé, el profeta Iokanaán y Herodes, el tetrarca, condensada en tres escenas de enorme fuerza dramática y sinfónica.

El encanto y vigencia del teatro de Wilde puede explicarse por su ingenio verbal, uno de sus rasgos distintivos; ese modo de decir, lejos de ser formal, constituye su estructura, y ésta significa una diferencia. A la absolutista moral victoriana de costumbres hipócritas el escritor, un irlandés exiliado en Inglaterra, opone la voz de otros desterrados por una sociedad que los ignora o convierte en víctimas. La gracia del lenguaje, lejos de mimetizar los rituales, arranca las máscaras y desnuda las intenciones.

El elemento trágico subyace en la vivacidad de la réplica; como el propio Wilde decía, el arte no se construye con elementos puestos con la intención de embellecerlo, pero la belleza debe ser constitutiva del arte. Estética e ironía se resuelven en Wilde en la réplica aguda, despojada de dramatismo pero colmada de profundidad.

Celebrado y luego escarnecido, el 30 de noviembre de 1900, victima de una meningitis cerebral, Oscar Wilde murió en la miseria en el Hotel d'Alsace en París. Tenía 46 años.